•        Los expertos reunidos en el webinar sobre acceso a medicamentos innovadores tras la pandemia, organizado por Pierre Fabre, analizan la situación y los retos a enfrentar en los próximos meses

 

•        “Los pacientes oncológicos han sido de los colectivos con mayor impacto negativo por la crisis del coronavirus”, asegura el economista de la salud Pedro Gómez Pajuelo

 

•        Los ponentes señalan la telemedicina, la telefarmacia y la priorización en la innovación como instrumentos a afianzar en los próximos meses

 

Madrid, 15 de julio de 2020. Si existe un mensaje clave sobre el impacto que la pandemia mundial por COVID-19 ha tenido en la innovación es el que ha afectado, de un modo u otro, a todo el sistema sanitario, incluidos los pacientes de otras patologías. No sólo algunos diagnósticos y consultas se han retrasado, sino que el acceso a los tratamientos, en particular a los innovadores, se ha resentido en algunos casos. Los expertos que han participado en el webinar “El acceso a la innovación farmacéutica en la era post COVID-19”, organizado por la división de Oncología de Pierre Fabre, han analizado este asunto para determinar cómo ha afectado la pandemia a los pacientes, en particular, los oncológicos, desde el punto de vista de su acceso a las terapias más innovadoras.

 

Por un lado, el director del área de farmacia y del medicamento del Consorci de Salut i Social de Catalunya, Antoni Gilabert, ha subrayado que esta pandemia ha generado “una disminución de la actividad asistencial general como resultado del aumento de la actividad del tratamiento del COVID-19” y esto ha tenido un impacto directo en el hecho de que el inicio de nuevos tratamientos se haya reducido.

 

A su juicio, en los próximos meses habrá que reconducir la situación, pensando “en los resultados en salud y en el paciente”. Para ello, cree que las administraciones priorizarán áreas terapéuticas, tipos de tratamientos, tiempos… “hay que pensar qué tratamientos vamos a priorizar, qué productos deben ser sujetos a una vigilancia especial, por ejemplo, para evitar que haya desabastecimientos”, ha explicado. También es necesario, a su juicio, que los gobiernos decidan “cómo evaluar la innovación y cómo financiar. No sólo por lo que ha pasado, sino por lo que viene”.

 

Por su parte, Pedro Gómez Pajuelo, economista de la salud en excedencia de su puesto en el Ministerio de Sanidad, ha advertido de que el acceso a la innovación más temprana ha estado rodeado de “enormes dificultades, itinerarios confusos, modificaciones constantes de protocolos, información contradictoria, cambio de interlocutores y una mala comunicación a los pacientes como consecuencia de la general desinformación que durante todo este proceso ha acompañado a toda la ciudadanía”. A pesar de ello, para el experto, el acceso a la innovación ya instaurada ha encontrado distintos cauces para que haya sido posible atender a los pacientes.

 

En cuanto a la priorización de la innovación en los próximos meses no se muestra “tan optimista” como Gilabert. Cree que “no vienen buenos tiempos para la innovación en salud”, aunque ha admitido que los tratamientos que realmente supongan un cambio sustancial en una patología tendrán que ser autorizados, al igual que todas las innovaciones que tengan que ver con la COVID-19.

 

Tendencias positivas

 

Gómez Pajuelo, sin embargo, ha señalado algunas tendencias positivas que, a su juicio, se consolidarán en los próximos meses. En primer lugar, la telemedicina, que “se tiene que implantar de manera general”. Por otro lado, ha indicado que “el medicamento tendrá que llevarse a un ámbito más próximo al paciente”.

 

En esta línea, Gilabert ha apuntado a la consolidación de la “telefarmacia”. Asimismo, ha afirmado que su sensación es que esta situación ha favorecido la flexibilización de la renovación de los planes terapéuticos sin tener que ir al centro de salud. De igual modo, se ha adaptado la dispensación de la medicación hospitalaria ambulatoria sin que el paciente haya tenido que acudir al hospital.

 

Unas palabras suscritas por Gómez Pajuelo, quien ha apuntado a que “la flexibilización de las exigencias en relación con el acceso a los distintos medicamentos ha sido generalizada”, aunque ha planteado la posibilidad de que se hayan producido vacíos en los nuevos diagnósticos y nuevos tratamientos

 

Acerca de PIERRE FABRE

 

Pierre Fabre es el 2º laboratorio dermocosmético a nivel mundial, el 2º grupo farmacéutico privado francés y el líder del mercado en Francia de los productos vendidos sin receta en la farmacia. La compañía integra múltiples marcas y franquicias internacionales como, Eau Thermale Avène, Klorane, Ducray, René Furterer, A-Derma, Galénic, Elancyl, Naturactive, Pierre Fabre Health Care, Pierre Fabre Oral Care, Pierre Fabre Dermatologie y Pierre Fabre Oncologie.

 

En 2019, Pierre Fabre generó 2,4 miles de millones de euros en ingresos, de los cuales dos tercios fueron obtenidos a nivel internacional.

 

Pierre Fabre, implantado desde su inicio en la región del suroeste de Francia, cuenta con cerca de 10.500 colaboradores en todo el mundo, y dispone de filiales u oficinas propias en 45 países, además distribuye sus productos a más de 130.

 

Pierre Fabre pertenece en un 86% a la Fundación Pierre Fabre, reconocida de interés público, y secundariamente a sus colaboradores a través de un plan internacional de accionariado asalariado.

 

En 2019, Ecocert Environment evaluó el enfoque de responsabilidad social y ambiental corporativa del Grupo de acuerdo con la norma ISO 26000 sobre desarrollo sostenible y le otorgó el nivel de "Excelencia" ECOCERT 26000.

www.pierre-fabre.com

 

Para más información:

BERBĒS

María Gallardo / Rosa Serrano

678546179 / 686169727

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