La apoptosis se puede definir como el conjunto de reacciones bioquímicas que tienen lugar en la célula y que concluyen con su muerte de una forma ordenada y silenciosa.

 

La célula apoptótica sufre una serie de cambios morfológicos característicos:

  • La membrana plasmática se altera y se visualizan protuberancias irregulares.

  • El volumen celular se reduce considerablemente y el citoplasma se condensa.  

  • El núcleo se reduce y la cromatina se hace más densa y se colapsa dividiéndose al final en varias esferas.

  • La célula apoptótica es fagocitada por macrófagos o por células vecinas, evitando así la respuesta inflamatoria local ocasionada en la necrosis cuando la célula, al romperse, libera su contenido al medio.

    Una de las maneras más inconfundibles de detectar la apoptosis en estadíos tempranos es comprobar la localización de la Fosfatidilserina en la membrana plasmática.  La fosfatidilserina es un tipo de fosfolípido que en células viables se mantiene en la monocapa interior de la membrana celular. Cuando se empieza a desencadenar el proceso de la apoptosis, la fosfatidilserina migra a la capa externa de dicha membrana. Esta localización pude ser detectada fácilmente ya que la Anexina V se une específicamente a la fosfatidilserina en una reacción dependiente de calcio. Las moléculas de Anexina V se  marcan con diferentes fluoróforos para detectar apoptosis mediante diversas técnicas como, por ejemplo, citometría de flujo

    En estadíos tardíos de apoptosis, cuando la membrana plasmática ha perdido su integridad y el DNA se hace accesible, se emplean moléculas fluorescentes que actúan como agentes intercalantes en los ácidos nucleicos de doble cadena (y, por tanto, en el DNA) como el Yoduro de Propidio (PI) y la 7 aminoactinomicina D (7-AAD)


    La Compañía norteamericana Biolegend, ofrece kits de detección y Anexina V conjugada para facilitar esta labor.

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